Dicen que el sentido positivo en la vida se manifiesta cuando al cumplir años, nos alegramos de hacerlo. Por contra otros piensan que darle vuelta al calendario nos sitúa mas cerca del final. A mi me entran dudas de qué parte estoy… Y es que no tengo tan claro que la vida pueda ser valorada sólo en terminos cuantitativos: ¿para qué una vida larga si vacía de contenidos? Definitivamente me pongo del lado de los que sostienen que la vida hay que llenarla hasta rebosar con ilusiones, con proyectos, con viajes, con afectos, con pasiones… Y que dure hasta cuando quiera durar.
2oo9 nació con un enorme caudal de ilusiones y esperanzas respecto a lo que, hoy por hoy es el centro de mi mayor atención: Asfalto. Por primera vez en mucho tiempo, contábamos con una poblada agenda de conciertos; algo a celebrar para los tiempos que corren. Había alegría en la banda, por ello y por dos posibilidades: viajar a América y grabar el tan esperado directo. La primera se frustró, una vez más… y la segunda fuimos capaces de llevarla a cabo sólo forzando la situación hasta limites que nos llevaron a realizarla en un teatro cerrado, un 3 de julio con cerca de 40º en el exterior. Pero bueno, a pesar de los inconvenientes, la gente estuvo allí y el proyecto se hizo realidad, lo tenemos: “Al Fin Vivos”. ¡Por fin vivos…! Estamos satisfechos y contentos pues contamos con un documento en el que se ve reflejada toda la fuerza que el grupo ha mostrado este año sobre los escenarios.
El verano estuvo pleno de actividad. Concierto tras concierto la banda fue madurando; tanto así que en los últimos, el grupo ha alcanzado niveles de ejecución sólo equiparables a los mejores momentos de su historia; doy fé de ello porque no me he perdido una sola gira desde 1974, es decir: estuve en todas. Lo mejor ha sido el reencuentro con miles de seguidores que tienen Asfalto en su memoria y en su corazón, yo no menos; lo peor, que son pocos los jóvenes que se muestran interesados por la música que hacemos. Seguimos sufriendo el silencio informativo que los medios generalistas nos dispensan, algo a lo que debiéramos estar acostumbrados pero que nos impide crecer en número de seguidores dispuestos a acudir a nuestros shows, lo que se traduce en dificultades que atentan contra nuestra permanencia como proyecto profesional.
Comineza 2010, un año nuevo para el que no me atrevo a hacer pronósticos. Espero y confío que el grupo siga manteniéndose unido, todos juntos convencidos de que esto es un poco ecuestión de charle un pulso al tiempo y que nuestra música vaya ganando día a día presencia y notoriedad, sin dejar de ser como somos haciendo lo que hacemos con la misma ilusión del que empieza. Me he pasado la vida empezando y al final siento que no es tan importante la meta, sino el viaje en sí mismo.
Feliz Año Nuevo a todos.
Julio Castejón.



